Historia

Paladar San Cristóbal, donde el tiempo parece detenerse

Nada se interpone en el camino de quienes visitan San Cristóbal, donde no solo la buena comida aguarda, también espera en la entrada un anfitrión afable, sencillo, dispuesto a convertir tu cena en una experiencia tan estupenda, como su propia cocina.

San Cristóbal es un lugar mágico, lleno de vida y cubanía. Debe su nombre a una coincidencia estupenda: su dueño y chef principal nació el mismo día que La Habana recuerda a San Cristóbal, cada 16 de noviembre.

La figura religiosa de San Cristóbal rige la suerte de misticismo que encontramos en la capital cubana y por qué no, la fortuna de Carlos y su Paladar para conquistar a cada uno de sus amigos.

La Paladar es el resultado de la sabiduría y el oficio acumulados por Carlos Cristóbal Márquez durante sus 33 años aportando a la cocina cubana.

También de sus viajes como chef por Italia, España, Brasil, Bolivia, México y Estados Unidos.

En el 2010, decide volcar todo este conocimiento en un negocio propio y convirtió su casa, una antigua mansión de Centro Habana, en un restaurant que venera las tradiciones propias.

Un espacio de alta cocina, que muestra al mundo todo lo que ha crecido la cultura cubana desde los años 30 hasta la actualidad.

El ambiente familiar y criollo de San Cristóbal ha conquistado a más de uno en pocos años. Tal es así, que los presidentes de Chile, San Vicente y Granadinas, Brasil, Honduras y Panamá han probado las delicias de la casa hasta hoy, incluyendo al jefe de la Casa Blanca, Barack Obama.

Y no sólo los políticos sucumben al romance, también han pasado por allí la top model Naomi Campbell, los músicos Jon Bon Jovi, Robert Plant, exvocalista de Led Zeppelin, y Mick Jagger, vocalista líder de los Rolling Stones. Así como la cantante Beyoncé y la estelarísima actriz de “Alien”, Sigourney Weaver. Además de otras personalidades de la cultura y el deporte, como el presidente del Club de Fútbol Real Madrid, Florentino Pérez. Espacio propicio para el intercambio habitual del cuerpo diplomático acreditado en la Isla, la paladar se muestra cada día más irresistible a los comensales de buen gusto, que profesan su eterno amor a Cuba.